El Real Aspecto De Los Demonios
En religión, ocultismo y folclore, un demonio es
un ser sobrenatural descrito
como algo que no es humano y que usualmente resulta malévolo. Históricamente,
la creencia en demonios—o leyendas sobre ellos—se evidencia en el folclor,
la mitología, la religión,
el ocultismo y la literatura. La creencia
en demonios probablemente se remonta a la era paleolítica, surgiendo del
miedo humano a lo desconocido, extraño y horrorífico.
Los demonios son seres espirituales sin forma
física, por lo que su "aspecto real"
depende de cómo decidan manifestarse. Como espíritus puros, adoptan apariencias
temporales (ya sean aterradoras o seductoras) para engañar, cumplir sus
propósitos o infundir terror en la mente humana.
La percepción de su forma varía drásticamente según las
tradiciones y el arte:
1. Las descripciones en textos religiosos
En la Biblia: No existe una
descripción física detallada. Al ser espíritus, no tienen cuerpo. En visiones
simbólicas, se les ha descrito vagamente como entidades oscuras o incluso
tomando formas extrañas.
En la tradición
judía (Shedim y Se'irim): A menudo se les asociaba con criaturas salvajes del
desierto y se les imaginaba con forma de cabra o sátiros peludos.
2. El origen de la imagen clásica (Rojo y con cuernos)
La famosa
imagen del demonio con cuernos, pezuñas, cola y tridente no proviene de textos
sagrados antiguos, sino de una construcción cultural y artística:
Mitología y
arte: Los cuernos y pezuñas se adaptaron de dioses paganos
antiguos, como Pan o Cernunnos.
El color rojo: Se asocia a
menudo con el dios egipcio Seth (símbolo del fuego y la sangre) y con
representaciones artísticas medievales del Infierno.
3. Las manifestaciones en el ocultismo y el folclore
En diversas
creencias esotéricas y testimonios de ocultismo, las entidades demoníacas
pueden proyectar manifestaciones visuales muy distintas:
Formas
grotescas o angelicales: Según el objetivo, pueden aparecer como monstruos
oscuros y deformes (para asustar) o como figuras brillantes y hermosas (para
engañar y seducir).
Forma humana o animal: En el
folclore popular de distintas culturas, se dice que adoptan la forma de
serpientes, insectos, perros negros, sombras humanoides o personas comunes y
corrientes.
Etimología
Daimōn es una
palabra del griego
antiguo para «espíritu» o «poder divino», similar al numen o
al genio de
la mitología
romana. El Diccionario
Merriam-Webster le otorga su origen etimológico a partir del verbo
griego daiesthai que significa «dividir, distribuir». La concepción
griega de un daimon aparece
claramente en las obras de Platón, en las que se
describe así a la inspiración divina de Sócrates. Para
distinguir al concepto clásico griego de su posterior interpretación cristiana,
se usa normalmente el término daemon o daimon en vez
de demonio.
El término
griego no tiene connotaciones de maldad o malevolencia. De hecho, Eudaimonia,
significa literalmente «buen espíritu», así como también «felicidad». El
término adquirió su actual connotación malévola en la septuaginta (o
Biblia de los 70 sabios) traducción al griego de la Biblia hebrea ordenada
por Ptolomeo II para la Biblioteca de Alejandría, pero basándose en la
mitología de las antiguas religiones semíticas. Esta
connotación fue heredada por el texto en koiné del Nuevo Testamento.
La concepción
medieval y neo-medieval de un «demonio» en Occidente (véase: el grimorio medieval
llamado Ars Goetia) deriva del ambiente de la cultura
popular de la antigüedad romana tardía. Actualmente, los conceptos
greco-romanos de daemons que pasaron a la cultura cristiana son
discutidos (véase: daimon), aunque debe ser debidamente anotado que el término se
refiere solamente a una fuerza espiritual, no a un ser sobrenatural malévolo.
El «daemon» helenístico terminó por incluir a muchos dioses semíticos y del
cercano oriente, como fue evaluado por el cristianismo.
La existencia
de demonios es un concepto importante en muchas religiones modernas y
tradiciones ocultistas. En algunas culturas actuales, los demonios son aún
temidos por la superstición popular,
debido en gran parte a los mencionados poderes de posesión
demoníaca en criaturas vivas.
En la tradición
ocultista contemporánea occidental (quizá epitomizada en la obra de Aleister
Crowley), un demonio—como por ejemplo: «Choronzon, el demonio del abismo»—es una
metáfora utilizada para denominar a ciertos procesos psicológicos internos
(«demonios internos»), aunque algunos consideran que pueden también ser tomados
como un fenómeno objetivamente real.
Algunos
estudiosos creen que gran parte de la demonología del judaísmo —además
de ser una influencia importante en el cristianismo y
el islam— se originó de
una tardía forma de zoroastrismo, y fue
transferido al judaísmo durante la era persa.

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